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Aun tiene muchas cuentas pendientes Enrique Peña Nieto

Como todos los candidatos en campaña que prometen diversas cosas al pueblo mexicano, el todavía Presidente de la República, Enrique Peña Nieto, también lo hizo y a cinco días de que deje el cargo se puede decir que su promesa de acabar con la pobreza alimentaria en el país, fracasó.




A seis años, Peña Nieto prometió como la principal estrategia antipobreza de su administración combatir con la pobreza alimentaria y es la fecha en la que más de 20 millones de mexicanos siguen sin poder acceder a los alimentos necesarios.

La Cruzada Nacional contra el Hambre buscaba garantizar la seguridad alimentaria y la nutrición de los 7.01 millones de mexicanos que vivían y viven en condición de pobreza extrema, esto según datos de la Secretaría de Desarrollo Social.

Además de la pobreza alimentaria en nuestro país, el número de trabajadores que no puede adquirir la canasta básica con sus ingresos va en aumento.

Auditorías y evaluaciones realizadas a lo largo del sexenio de Peña indican que la cruzada enfrentó problemas de diseño, de implementación y opacidad que, aunque se señalaron a tiempo, no fueron corregidas, lo que impidió alcanzar los objetivos para los que fue creada.

El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), advirtió dos años después de que fue implementada que la cruzada había tenido incidencia, pero en aspectos ajenos a los objetivos que justificaron su puesta en marcha.

Coneval detectó que la estrategia había logrado avances ante carencias como el acceso a los servicios básicos en la vivienda y en la calidad de ésta, pero no así en el acceso a la alimentación.

El informe Resultados Intermedios de la Cruzada Nacional contra el Hambre del Coneval señala: ‘En cuanto al estudio exploratorio de impacto de la cruzada, se observa un efecto significativo de dos puntos porcentuales en la reducción de la pobreza extrema, sin embargo, no se observa efecto en el indicador de carencia por acceso a la alimentación’.

Según Reforma, en 2015, la Auditoría Superior de la Federación (ASF) señaló que ésta tenía problemas de diseño y que no contaba con información clara respecto a su presupuesto.

También, advirtió que su cobertura era menor al 60 por ciento de su población objetivo y que los cerca de 50 programas que formaban parte de ella no generaban información que permitirá medir sus impactos en la vida de las personas con carencia alimentaria.

La ASF recomendó a la Sedesol modificar o cancelar la cruzada, ya que en cinco años de operación seguía padeciendo los mismos problemas de diseño y operación, y no había acreditado ser una solución a la pobreza extrema, pero parece que a la administración de Peña no le causó mayor preocupación y la situación continuo como hasta ahora.




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