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Probablemente lo hayas visto más de una vez. Cuando los perros se aparean quedan pegados por un tiempo considerable y a simple vista puede parecer horrible y doloroso.

Sin embargo, en una reacción biológica del cuerpo de los perros durante el apareamiento. A continuación te explicamos todo al respecto y cómo reaccionar cuando sucede.




Cuando la hembra está en celo produce feromonas que atraen al macho. Es entonces que primero se da una interacción a través deL olfateo y lamido de los genitales, seguido de los intentos del macho de montar a la hembra con repetidos movimientos pélvicos.

Finalmente se produce la penetración, durante la cual el macho no necesita tener una erección, ya que tiene un hueso en el pene que le facilita este proceso al igual que le permite alargar el apareamiento.

Una vez el macho montado sobre la hembra, comienzan los movimientos copulatorios seguidos de la erección. Luego el semen comienza a acumularse en el extremo libre del pene, conocido como bulbus glandis, formando una especie de bolsa.

De hecho, el pene del perro está formado por una parte anterior larga (pars longa glandis) y una parte caudal tuberosa (bulbus glandis) sostenidas por el hueso del pene. Curiosamente, este hueso no tiene conexión con el resto del esqueleto.




En la hembra, el bulbo del vestíbulo de la vagina se adapta perfectamente a la forma del pene del perro.

La vagina de la hembra contrae sus músculos circulares manteniéndola más firme y cerrada, así que cuando la parte caudal tuberosa esta hinchada, es más difícil aún que el perro pueda retirar su pene de la vagina y desmontarse normalmente.

En general, cuando el macho quiere desmontarse y no lo puede lograr, busca una forma más cómoda de mantenerse y lo consigue al girarse de forma de quedar a espaldas de la hembra. Debido a lo anteriormente explicado, el perro aún no puede retirar su pene de la vagina.

El abotonamiento puede durar de 15 a 30 minutos en general, y es durante este tiempo que el macho eyacula el fluido seminal. Luego, la parte caudal tuberosa del perro comienza a deshincharse y la vagina relaja sus músculos circulares, permitiendo así la separación de los perros.

Es importante que nunca intentes separar a los perros, ya que de hacerlo se lastimarían gravemente, ya sea por el rajamiento del músculo de la vagina o por la lesión de la bulbus glandis del pene. Cumplido el tiempo requerido para la eyaculación del macho, se separaran sin ninguna intervención.

Durante el abotonamiento los perros pueden gemir de dolor, provocando mucha preocupación, pero esta reacción es normal y de todos modos no deberías nunca intentar separarlos.

Es Inevitable sentirte inútil, pero la biología misma de estos animales les ayudará a resolver la situación y liberarse lo antes posible.

¡No debes preocuparte!



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